Tuesday, July 29, 2014

God speaks of Life in recent events

By Bishop Gerald Barnes
Diocese of San Bernardino

Two family-owned businesses take legal action so that they don’t violate the tenets of their faith by providing their employees with contraception and abortifacients as required by the new federal health care law. They prevail in the nation’s highest court.

Hundreds of children and families from Central America flood into Texas seeking refuge and reconciliation with loved ones, and are subsequently transported to a Border Patrol station in our diocese.

Are these unrelated events?

At first glance you might think so. But when we look at these stories through the lens of our Catholic faith we see a common thread – our belief in the inherent dignity and worth of every human life.

When the U.S. Supreme Court ruled June 30 that two businesses, Hobby Lobby and Conestoga Wood, would not be subject to a new federal mandate that they pay for contraception and abortifacients as part of health insurance coverage, we applauded. It had no direct bearing on our Church’s legal challenges to the so-called HHS mandate but it was a win for religious freedom and the right for individuals and groups to act according to their conscience on matters of health care. Underlying this outcome, of course, is our concern for the unborn and also our belief that the plan for creation is God’s, not ours. It is in this context that many see the issue of “Life.”

At the same time, we are equally concerned about the lives of those coming to our country to be reconciled with family and to escape the violence and destitution of their home country. Recently, we have seen a spike in the number of families and even unaccompanied children seeking asylum inside the southwestern borders of our country. The drive toward comprehensive immigration reform remains stalled in political gridlock so federal immigration authorities made a decision to transport busloads of migrants from their point of entry in Texas to a U.S. Border Patrol facilities in Southern California, including one in Murrieta.

It has been a moment to renew our cry for reform but, more importantly, it has also called us to accompany these brothers and sisters on their perilous journey, to let them know that the Church is with them and values their life. That is why we chose to receive a group of 46 women and children from Central America in one of our churches this month. “I was a stranger and you welcomed me.” Mt. 25

This for us is also a “Life” issue.

The reality that the continuous ethic of life in our Church informs many sociopolitical issues and not just one is elusive for some. Prayer and deep reflection about what it means to uphold the dignity and worth of every human life, be it an embryo or an immigrant, can help us “connect the dots.” Let us be patient with ourselves and our brothers and sisters who may not see things as we do.

But as I watch these recent signs of the times I can’t help but feel that God is speaking very clearly to us. If we don’t stand for Life, who will?

Dios habla de la Vida en acontecimientos recientes

Por Obispo Gerald Barnes
Diocesis de San Bernardino

Dos negocios familiares toman acción legal para no quebrantar los principios de su fe al proveer anticonceptivos y abortivos a sus empleados como lo requiere la nueva ley federal de servicios médicos. Prevalecen en el tribunal de mayor instancia en la nación.

Cientos de niños y familias de Centro América arriban masivamente a Texas en busca de refugio y reconciliación con sus seres queridos, y subsecuentemente son trasladados a un puesto de la Patrulla Fronteriza en nuestra diócesis.
¿No hay relación entre estos acontecimientos?

A primera vista podría parecer así. Pero cuando miramos estas historias con el lente de nuestra fe católica vemos algo en común – nuestra creencia en la dignidad y el valor inherente de toda vida humana.

Aplaudimos cuando la Corte Suprema dictaminó el mes pasado que dos negocios, Hobby Lobby y Conestoga Wood, no se verían sujetos a una nueva ordenanza federal que ordena el pago por anticonceptivos y abortivos como parte de la cobertura de seguro médico. Esto no influyó directamente en los desafíos legales que la llamada ordenanza HHS presenta a nuestra Iglesia pero fue una victoria para la libertad religiosa y el derecho de los individuos o grupos de actuar conforme a su conciencia en cuestiones del cuidado de la salud. Subyacente a este resultado, por supuesto, está nuestra preocupación por los aún no nacidos y también nuestra creencia de que el plan de la creación es de Dios, no nuestro. Es en este contexto que muchos ven la cuestión de “Vida”.

A la vez, nos preocupan igualmente las vidas de quienes vienen a este país para reunirse con su familia o para escapar de la violencia y destitución de su país natal. Recientemente, hemos visto un aumento en el número de familias y hasta niños sin acompañante que buscan asilo dentro de las fronteras del suroeste de nuestro país. El impulso por una reforma migratoria completa sigue atascado en un estancamiento político, así que las autoridades federales tomaron la decisión de trasladar autobuses llenos de migrantes de su punto de ingreso en Texas a puestos de la Patrulla Fronteriza Estadounidense en el Sur de California, incluyendo uno en Murrieta.

Ha sido un momento para renovar nuestro clamor por una reforma, pero, lo más importante, nos ha llamado también a acompañar a estos hermanos y hermanas en su arriesgado viaje, para hacerles saber que la Iglesia está con ellos y valora su vida. Es por eso que decidimos recibir a un grupo de 46 mujeres y niños de Centro América en una de nuestras iglesias este mes. “Era un extraño y me hospedaron”. Mt 25

Esto para nosotros es también una cuestión de “Vida”.

A algunos les resulta difícil entender la realidad de que la continua ética de vida en nuestra Iglesia informa muchas cuestiones sociopolíticas y no sólo una. La oración y una profunda reflexión sobre lo que significa defender la dignidad y el valor de toda vida humana, sea un embrión o un inmigrante, puede ayudarnos a “atar cabos”. Seamos pacientes con nosotros mismos y con nuestros hermanos y hermanas que tal vez no vean las cosas como las vemos nosotros.

Pero al mirar estas recientes señales de los tiempos, no puedo evitar sentir que Dios nos está hablando muy claramente. Si nosotros no defendemos la Vida, ¿quién lo hará?

Wednesday, July 16, 2014

Visita de las reliquias de Santo Toribio Romo nos causa a reflexionar

Por Obispo Auxiliar Rutilio del Riego

Los siguiente es un resumen de la homilia que el Obispo Auxiliar Rutilio del Riego presento en la Misa en la precencia de las reliquias de Santo Toribio Romo celebrada el 15 de julio en la parroquia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en Indio. 

Hubo muchos mártires en el principio de la iglesia. Los cristianos muy pronto fueron rechazaron de la sinagogas y perseguidos por los Romanos. Un escritor cristiano escribió que la sangre de los mártires es la semilla de los cristianos. Jesus había dicho que si a él le perseguían, también los servidores lo perseguían. Se ha cumplido esta profecía.

Cuando contando las comunidades en nuestra Diócesis, todas han tenido una era de mártires. En las islas Filipinas tenemos a San Lorenzo Ruiz y San Pedro Calungsod. En Vietnam tenemos a San Andres Dung-Lac y los compañeros mártires. En Corea tenemos a San Andres Kim y sus compañeros. Y en México tenemos una multitud de santos en la persecución terrible del principio del siglo XX. Incluso en esta nación, los primeros católicos sufrieron discriminación. Fue la discriminación que los motivaron a moverse para fundar un sistema alternativo a las escuelas oficiales. De allí nacieron las escuelas católicas.

Un pastor luterano escribió un libro sobre el costo del discipulado. Dice que a seguir a Jesus no es una garantía que uno va ser aceptado. Sino a veces vas hacer ridiculizado o criticado o incluso martirizado. Esta es la realidad hasta el día de hoy.

El Papa dice que le causa mucho dolor el ver como siguen los cristiano siendo perseguidos a través del mundo. Él dice que en este tiempo, en este momento, hay más mártires que hubo en el principio de la iglesia. En este momento hermanas y hermanos nuestros están sufriendo persecución por su fe en muchos países. En países como Siria, Iraq, en varios países en África, como Nigeria, Pakistán, países islámicos. El testimonio de los mártires sigue siendo visible en este momento.

Los mártires no son superhéroes, aunque si es verdad que son grandes héroes y heroínas. Son discípulos de Jesus, que con la gracia de Dios y solo con la gracia de Dios pudieron mantener fieles hasta el punto de dar su vida antes de negar su fe. Santo Toribio fue un mártir no solo en el final de su vida, pero fue un testimonio de Cristo en predicando el evangelio, acompañando a los pobres, celebrando los sacramentos, aconsejando a las personas. Él no fue mártir solo en el final, él fue un testimonio de fe desde el principio. Y esto lo tenemos porque conocemos su vida.

Santo Toribio está muy cerca de los inmigrantes. Probablemente 90 por ciento que están aquí son inmigrantes. Entonces esta cercanía de Santo Toribio a los inmigrantes de su tiempo se extiende a los inmigrantes de este tiempo. Por eso muchos nos acercamos a él con confianza. Por eso veneramos sus reliquias. Esta devoción a Santo Toribio no es solo porque en la historia muchos experimentaron su intercesión, sino que cuando vivía conocía el los dificultades y los problemas que pasan las personas que tuvieron que abandonar México en los tiempos de la violencia y la persecución. El puede comprender los que muchos de los inmigrantes presentes han pasado y la situación que están pasando ahora miles de niños y madres que vienen de Mexico, de Guatemala, de Honduras, de El Salvador u otros países.

La veneración de reliquias en la iglesia comienza muy pronto. El primer testimonio de la veneración de las reliquias es en el año 157. En ese año fue cuando el obispo San Policarpo fue martiriado. Despues de morir la gente empezaron de venerar las reliquias de este santo obispo.

Veneramos las reliquias porque son parte de alguien que dio un testimonio de fidelidad hasta el punto de dar la vida. Es un ejemplo de un compromiso total con el Señor.

Entonces hoy pedimos la intercesión de Santo Toribio por los muchos hermanos y hermanas que han venido de Mexico y otros países en busca de seguridad y oportunidad para vivir dignamente. No creemos que es algo maligno en esto. Pedimos la intercesión de Santo Toribio para los hermanos y hermanas que todavía viven con temor. Tambien pedimos la intercesión de Santo Toribio por los legisladores, para que en una manera sincera busquen caminos y leyes que respondan a las necesidades en presente y reformen las leyes que sean necesarios para la dignidad de todos sea respectada.

Buscamos un lugar en la comunidad para contribuir nuestros talentos y dones que hemos recibidos de Dios. Queremos contribuir al edificación de esta comunidad aquí y del Estados Unidos. Por todos esto pedimos la intercesión de Santo Toribio.

Santo Toribio Romo, ruega por nosotros. ¡Que Viva Cristo Rey!

Visitation of St. Toribio Romo relics causes us to reflect

By Aux. Bishop Rutilio del Riego

The following is a summary of a homily given by Bishop del Riego during a Mass in the presence of the relics of St. Toribio Romo celebrated July 15 at Our Lady of Perpetual Help, Indio.

There were many martyrs in the early Church. Christians were rejected by the synagogues and persecuted by the Romans. The blood of the martyrs is the seed of Christians wrote one of the early Christian writers. Jesus had proclaimed this and his prophesy was fulfilled. He said: They have persecuted me and they will persecute you.

Talking about the communities that form our Diocese, we can point out that in each community has had an era of martyrs. In the Philippines we have the testimony of St. Lorenzo Ruiz and St. Pedro Calungsod. In Vietnam, we have St. Andrew Dung-Lac and companion martyrs. In Korea, we have St. Andrew Kim and companions. In Mexico we have the persecution in the beginning of the 20th century in which St. Toribio Romo was martyred.

A Lutheran pastor wrote a book about the cost of discipleship. We all know from experience that following Jesus does not guarantee acceptance or applause. Often what it produces is ridicule, criticism, rejection, discrimination and even martyrdom.

Pope Frances said recently: it causes me great pain to know that Christian in the world is subject to such discrimination. Persecutions against Christians today, the Pope continues, are actually more than in the first century Church. There are more Christians martyred today than in the first era.

The martyrs are witnesses. Martyrs are not super men or super women. They are disciples of Jesus, who with God’s grace; remain faithful to Christ and the Church; even to the point of valuing their faith more than their lives. They are willing to give their lives rather than deny the lord. This is what St. Toribio did. St. Toribio was a witness to Christ by accompanying the people, so that their God-given rights would be respected and honored. St. Toribio knew that people had the right to practice their faith and he advocated for that freedom of religion.

St Toribio has been recognized as a great advocate for immigrants, because he knew the difficulties encountered by the people who migrate. Members of his own family migrated to the United States, looking for opportunity when there was none in Mexico. I know that some of them are living in the Sacramento area today. We are that close to him.

Today we have the relics of this great saint. Christians have venerated the relics of saints, especially the martyrs since the early years of the Church. As far as we know the Christians began to venerate the relics of St. Polycarp, who was martyred in 157 AD in Smyrna.

We venerate the relics of this saint because they remind us of the good example of those who gave their lives rather than denounce their faith.

Today we ask for the intercession of St. Toribio for our brothers and sisters who have crossed Mexico and entered the U.S. to search for a sense of security and opportunity for their children and for themselves. Many have died on the way. We remember especially our brothers and sisters who have died in the desert, while some have drowned in the river. We also ask for the intercession of St. Toribio Romo for those who have suffered so much in the past and in the present.

How can we not ask for our unaccompanied minors who are reaching our communities today? Today we ask for his intercession for the many brothers and sisters who still live in fear. We ask for his intercession for the legislators, that they may gather together and reach a consensus that is both fair and compassionate and change the immigration laws.

St. Toribio Romo, pray for us! “Viva Cristo Rey!”