Director, Communications Department
About a year ago I heard a description of two American
Catholic constituencies that sticks with me. A journalist speaking at the
Catholic Media Convention posited that there are basically two kinds of
Catholics in the country right now: those who are most concerned with identity, and those who are most
concerned with inclusion.
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| Steve Valenzuela+ |
This brings me to Steve Valenzuela. The director of the
diocesan Office of Small Faith Communities and a life-long minister in the
Church returned to God last week after he had experienced a rather sudden
health complication. Many of us who worked with him and called him a friend are
still trying to come to grips with the fact that he is no longer roaming the
halls of the Diocesan Pastoral Center, his trustee coffee cup often in hand and
always offering you a friendly greeting. He was quite a presence in diocesan
and parish ministry for such a long time, never missed at diocesan
celebrations, liturgies, planning meetings and other gatherings. Very often he
had a hand in planning or leading them and they were much better for it.
While there is no question that Steve’s sense of Catholic
identity was strong, I believe he would fall into the camp of being most
concerned with inclusion. I am
personally grateful for having known Steve because of the very welcoming and
inclusive spirit that was at his core. Now Steve had definite opinions about
things, and you might find yourself in disagreement with him on this or that.
But even in those moments, he made you believe that what you had to say was
important.
When I came to work for the diocese five years ago, having
been confirmed only two years before that, I was somewhat ill at ease talking
about matters of faith around all of these folks who had ministered in the
Church most of their lives. What could I possibly have to contribute to a
conversation about theology? But as the months and years went by I found myself
engaged in these kinds of talks with Steve and others around the lunch table.
This has been very important to my faith life and I have him to thank for it. God gifted Steve with the ability to get
people talking about faith, even the reluctant ones. Whether it was posing just
the right question or directly inviting a quiet one to talk, he was determined
that everyone’s voice was heard. Hundreds of small faith communities in our
diocese have been born of that gift. What a blessing he was!
Though we grieve that he is no longer ministering alongside
us we can take solace in knowing this good and faithful servant is at rest with
our Lord. ‘Well done, Steve.’
For Sharing and Reflection…
How did Steve impact your ministry and your faith?
Un tributo a Steve
Director, Communications Department
Hace aproximadamente un año, escuché una descripción de dos grupos de católicos americanos que se me quedó grabada en la mente. Durante la Convención de los Medios de Difusión Católicos, uno de los oradores, un periodista, afirmó que en la actualidad hay básicamente dos tipos de católicos en el país: quienes se preocupan más por la identidad, y quienes se preocupan más por la inclusión.
Esto me hace pensar en Steve Valenzuela. El Director de la Oficina Diocesana de las Comunidades de Fe y ministro vitalicio en la Iglesia partió a su encuentro con el Señor la semana pasada después de haber sufrido una inesperada complicación de salud. Muchos de nosotros que trabajamos con él y que lo llamamos amigo estamos todavía tratando de asimilar el hecho de que él ya no camina por los pasillos del Centro Pastoral Diocesano, su famosa taza de café a menudo en la mano y ofreciéndote siempre un amable saludo. Él fue una presencia notoria en el ministerio diocesano y parroquial por un largo tiempo, nunca faltaba a las celebraciones, liturgias, reuniones de planeación y otras reuniones diocesanas. Muy a menudo él contribuyó a la planeación o conducción de dichos eventos, lo cual los hizo mucho mejor.
Aunque no cabe la menor duda que Steve tenía una fuerte identidad católica, creo yo que él estaría en el grupo de los que se preocupan más por la inclusión. Personalmente, estoy muy agradecido por haber tenido la oportunidad de conocer a Steve, con ese espíritu inclusivo y receptivo que le era tan característico. Ahora bien, Steve tenía opiniones definitivas sobre ciertas cosas y tal vez podrías estar en desacuerdo con él sobre esto o aquello. Pero aun en esos momentos, él te hacía sentir que lo que tú tenías que decir era importante.
Cuando yo comencé a trabajar para la diócesis hace cinco años, habiendo recibido la confirmación sólo dos años antes, me sentía algo incómodo hablando sobre cuestiones de fe con estas personas que habían servido a la Iglesia la mayor parte de sus vidas. ¿Qué podía contribuir yo a una conversación sobre teología? Pero al pasar los meses y los años, terminé involucrado en este tipo de conversaciones con Steve y con otros mientras nos sentábamos a la mesa durante el almuerzo. Esto ha sido muy importante para mi vida de fe y por esto tengo que darle las gracias a Steve. Dios bendijo a Steve con la aptitud de hacer que las personas hablen sobre su fe, aun los que se muestran renuentes. Ya fuera haciendo la pregunta propicia o invitando directamente a una persona callada a hablar, su determinación era que se escuchara la voz de todos. Cientos de pequeñas comunidades de fe en nuestra diócesis han nacido de ese don. ¡Steve fue una gran bendición!
Aunque nos duele que él ya no esté con nosotros en el ministerio, nos consuela saber que este buen y fiel servidor descansa ahora con nuestro Señor. ‘Bien hecho, Steve.’
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| Steven Valenzuela+ |
Aunque no cabe la menor duda que Steve tenía una fuerte identidad católica, creo yo que él estaría en el grupo de los que se preocupan más por la inclusión. Personalmente, estoy muy agradecido por haber tenido la oportunidad de conocer a Steve, con ese espíritu inclusivo y receptivo que le era tan característico. Ahora bien, Steve tenía opiniones definitivas sobre ciertas cosas y tal vez podrías estar en desacuerdo con él sobre esto o aquello. Pero aun en esos momentos, él te hacía sentir que lo que tú tenías que decir era importante.
Cuando yo comencé a trabajar para la diócesis hace cinco años, habiendo recibido la confirmación sólo dos años antes, me sentía algo incómodo hablando sobre cuestiones de fe con estas personas que habían servido a la Iglesia la mayor parte de sus vidas. ¿Qué podía contribuir yo a una conversación sobre teología? Pero al pasar los meses y los años, terminé involucrado en este tipo de conversaciones con Steve y con otros mientras nos sentábamos a la mesa durante el almuerzo. Esto ha sido muy importante para mi vida de fe y por esto tengo que darle las gracias a Steve. Dios bendijo a Steve con la aptitud de hacer que las personas hablen sobre su fe, aun los que se muestran renuentes. Ya fuera haciendo la pregunta propicia o invitando directamente a una persona callada a hablar, su determinación era que se escuchara la voz de todos. Cientos de pequeñas comunidades de fe en nuestra diócesis han nacido de ese don. ¡Steve fue una gran bendición!
Aunque nos duele que él ya no esté con nosotros en el ministerio, nos consuela saber que este buen y fiel servidor descansa ahora con nuestro Señor. ‘Bien hecho, Steve.’
Para Compartir y Reflexionar…
¿Qué influencia tuvo Steve en tu ministerio y en tu fe?

