Tuesday, November 23, 2010

Give thanks for the little things

By Jeanette Arnquist,
Director, Ministry of Life, Dignity and Justice


This time of year we are reminded to be thankful for the blessings of the past. For some reason, this year I find the small, ordinary things coming to mind.

For example, chairs. A few years ago I visited some rural areas in the Philippines. The people I met were very gracious and offered me everything they had, but chairs were not among their possessions. They had stools. When I returned to a more developed area, the first thing I noticed was how great it was to sit in a chair and rest my back! Often it is only when I have to do without the convenience or luxury of an everyday fixture or habit that I notice how important it is to me.

In December of 2008 my 89-year-old father suffered a stroke which paralyzed his right side. He died October 18. During that 22 month journey, he never regained the ability to walk or read. He was able to speak, but had a hard time thinking of the words he needed to communicate.

So often during that time, when I would hop out of bed to turn off my alarm in the morning, I would realize that this ability is a gift from God, and I would give thanks. The love of walking is one of my favorite gifts and I have long been thankful for the ability to do long distance hiking. But only since Dad became disabled did I notice what a gift it is to be able to walk across the room, to get myself a glass of water, to take a shower whenever I want, even to go to the bathroom without needing help.

What would my life be like if I couldn’t read? What if I could only string together a few words? Being able to communicate with words is a marvelous gift!

Of course I am thankful for the big gifts in my life – my faith, family and friends, for having a job and a home. I am thankful for the gift of my father, my relationship with him, the time he gave to me and his example. And this year I am thankful for all of little things that might easily be taken for granted, and for learning to notice them as my father lost them. I pray that I may always be aware that these are gifts, and be able to give thanks for them.

Dar gracias por las cosas pequeñas

Por Jeanette Arnquist
Directora, Ministerio de Vida, Dignidad y Justicia

En este tiempo del año, recordamos ser agradecidos por las bendiciones de los últimos días del pasado. Por está razón, este año me encuentro con cosas pequeñas y ordinarias que viene a la mente.

Por ejemplo, las sillas. Hace unos años visité algunas zonas rurales en las Filipinas. La gente que conocí era muy amable y me ofrecían todo lo que tenían, pero las sillas no eran parte de sus pertenencias. Tenían bancos.  Cuando regrese a un lugar más desarrollando, lo primero que me di cuenta fue el sentir maravilloso en sentarse en la silla y descansar la espalda! Muchas veces esto sólo ocurre cuando tengo que vivir sin conveniencia o lujo todos los días y se hace un habito que comienza a notar que tan importante es para mi.

En diciembre del 2008, mi padre de 89 años de edad sufrió un accidente cerebrovascular que paralizó la parte derecha del cuerpo. Murió el 18 de octubre. Durante la jornada de 22 meses, el nunca recupero la capacidad de caminar o leer. Podía hablar, pero tenía  una gran dificulta pensar en las palabras necesarias para poder comunicarse.

Con frecuencia durante este tiempo, cuando brincaba de la cama para apagar mi alarma en mañana, me daba cuenta que esta habilidad era un regalo de Dios, y le daba gracias. La alegría de caminar es uno de mis favoritos regalos y he estado bien agradecido por la habilidad de caminar largas distancia de senderismo. Desde que mi padre estaba deshabilitado descubrí el hermoso regalo de caminar travesando un cuarto, tomar un baso de agua por mi mismo, darme un chaparrón cuando yo quiera, incluso ir a baño sin la ayuda de nadie.

¿Cómo sería mi vida si no podía leer? ¿Que tal si sólo podría decir unas pocas palabras? ¡Comunicarse con palabras del nuestro idioma es un regalo maravilloso!

Por supuesto estoy agradecido por el gran regalo en mi vida- la fe, familia y amigos, tener trabajo y una casa. Estoy agradecido por el regalo de mi padre, mi relación con él, por el tiempo que me dio y su ejemplo. Y este año estoy agradecido por todo las cosas pequeñas que fácilmente las tomo sin consideración y por darme cuenta de estos regalos cuando mi padre los perdió. Le pido a Dios en mis oraciones que siempre reconozca estos regalos en mi vida y poder darle gracias por otorgármelos.  

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