Tuesday, October 11, 2011

Signing of CA DREAM Act renews hope

By Bishop Gerald Barnes
Diocese of San Bernardino

Brothers and Sisters in Christ,

The struggle to bring justice and compassion to our nation’s immigration system has been marked by many painful challenges. We have asked God to sustain us in hope as we accompany our immigrant brothers and sisters in their difficult journey.  We have looked for signs that our voices are being heard by those who make and enforce immigration law.

This past weekend Governor Jerry Brown signed into law the second, critical piece of legislation that makes up the California DREAM Act. This is, indeed, a moment for us to rejoice and to be renewed in hope. I offer my gratitude to Governor Brown for his wisdom and his compassion in passing this law to benefit young people who are seeking higher education to improve their lives and better their communities. I also extend my thanks to State Assemblyman Gil Cedillo, who courageously authored this legislation and fought for its passage in the State Legislature.

As we celebrate a Year for Youth in our diocese, we know that current immigration law has been a great barrier to many of our young people who seek stability, family unity and education. It is providential, then, that this advancement in the cause of the immigrant specifically serves our young. As Catholics we believe education is a God given right and with the passage of the California DREAM Act, the dream of higher education will be more attainable to more of our youth.

While we take this new law as a positive step, we know that much more is needed to repair our nation’s broken immigration system. The federal version of the DREAM Act would actually grant citizenship to those youth enrolled in our colleges and universities who meet specific criteria. Passing this legislation into law would be immensely important in helping college students put their education to use in the professional world for the benefit of their community and our nation. I call on our federal lawmakers to pass this important piece of legislation.

And along with my brother bishops of the United States I ask the Congress and President Barack Obama to take up the task of comprehensive immigration reform that, provides a path to earned legal residency for those undocumented immigrants in the United States; allows families of mixed immigration status to stay together pending attempts to achieve legal residency; creates a more efficient and timely process for legal immigration; has more targeted and humane enforcement practices that respect the human rights of all; and addresses the root causes of immigration by working with the governments of other nations to enhance their quality of life and economic opportunities.

I offer my blessings and continued prayer for all of those who bear the hardships of current immigration law. I offer my thanks and my encouragement to all of those who continue to stand up for the dignity of the immigrant and push for change that is just.

May God bless you.

Firma del Dream Act de CA renueva la esperanza

Por Obispo Gerald Barnes,
Diócesis de San Bernardino

Hermanos y Hermanas en Cristo,

La lucha por llevar justicia y compasión al sistema de inmigración de nuestra nación ha estado marcada por muchos dolorosos retos.  Hemos pedido a Dios que nos sustente en la esperanza mientras acompañamos a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes en su difícil jornada.  Hemos buscado señales de que quines hacen y ponen en ejecución la ley migratoria escuchan nuestras voces. 

Este fin de semana pasado el Gobernador Jerry Brown firmó como ley la segunda, y esencial, parte de la legislación que compone DREAM Act de California.  Este es, en verdad, un momento para regocijarnos y renovar nuestra esperanza.  Ofrezco mi gratitud al Gobernador Brown por su sabiduría y su compasión al promulgar esta ley en beneficio de los jóvenes que buscan una educación superior para mejorar sus vidas y mejorar sus comunidades.  Extiendo también mi agradecimiento al Asambleísta Estatal Gil Cedillo quien valientemente redactó esta legislación y luchó por que la aprobara la Legislatura Estatal.   

Al celebrar el Año de la Juventud en nuestra diócesis, sabemos que la actual ley de inmigración ha sido una gran barrera para muchos de nuestros jóvenes que buscan estabilidad, unidad familiar y educación.  Es providencial, entonces, que este progreso en la causa de los inmigrantes sirve especialmente a nuestros jóvenes.  Como católicos creemos que la educación es un derecho que Dios nos ha dado y con la promulgación de DREAM Act de California el sueño de una educación superior estará al alcance de un mayor número de nuestros jóvenes. 

Aunque tomamos esta nueva ley como un paso positivo, sabemos que se necesita mucho más para reparar el imperfecto sistema de inmigración de nuestra nación.  La versión federal de DREAM Act concedería de hecho ciudadanía a los jóvenes matriculados en nuestros colegios y universidades que reúnan requisitos específicos.  Hacer que esta legislatura se promulgue en ley sería de suma importancia para ayudar a los estudiantes universitarios a poner en uso su educación en el mundo profesional para beneficio de su comunidad y nuestra nación.  Exhorto a nuestros legisladores federales a que aprueben esta importante pieza de legislación. 

Y junto con mis hermanos obispos de los Estados Unidos, pido al Congreso y al Presidente Barack Obama que emprendan una amplia reforma a las leyes de inmigración que proporcione un camino para ganarse la residencia legal para los inmigrantes indocumentados en los Estados Unidos; permita a las familias de status migratorio mixto que sigan juntas mientras sus intentos por lograr la residencia legal estén en proceso; tenga prácticas de ejecución más enfocadas y más humanas que respeten los derechos humanos de todos; y aborde el origen de las causas que provocan la inmigración trabajando con los gobiernos de otras naciones para mejorar su calidad de vida y las oportunidades económicas.

Ofrezco mis bendiciones y mi oración constante por quienes sufren penuarias a causa de la actual ley de inmigración.  Ofrezco mi agradecimiento y apoyo a todos los que continúan defendiendo la dignidad del inmigrante y que luchan por un cambio justo. 

Que Dios les bendiga.