Friday, December 21, 2012

Christmas is a time to open our doors

By Bishop Gerald Barnes
Diocese of San Bernardino

One of the greatest gifts I received from my parents was their example of hospitality and charity when it came to people in need. It was not uncommon for my dad to bring home someone from my Boyle Heights neighborhood who needed something to eat or a place to rest. My mother was always there with a warm welcome. As we reflect during this season on the story of our Lord’s birth, you could say that my folks took the lesson of Las Posadas to heart. There was certainly room at their inn.

Many years later when they came to San Antonio for my ordination to the priesthood, that spirit of hospitality was returned to them beautifully. It was Christmas time and they were given such a welcome upon their arrival that I remember my mother saying that she felt she had truly experienced Las Posadas, herself. It was God’s poetry.

Some of us are blessed to have an “inn”—the means to provide something to a brother or sister in need. Others, like the Holy Family, are desperately in search of a room – a place to rest and take sustenance on a difficult journey. In either case, we all have a part in the story of how God came to be among us. “For today in the city of David a savior has been born who is Messiah and Lord (Lk 2:11).

As a diocese we celebrate hospitality as one of our four core values. In this season of giving and as we continue to observe the Year of Faith I invite you to pray and reflect on our call to be welcoming and to, as Jesus commanded, love our neighbor as ourselves.

Christmas is a time where we show hospitality by giving each other gifts and celebrating with family and friends. Though it has been 2012 years and we are surely living in a different world, the “Christmas Spirit” of today is a continuation of the hope and joy that was felt at the miraculous birth of Jesus, God’s promise of salvation made manifest in human form. The story of Las Posadas, the one that my parents so faithfully lived, is that we are called by God to open our homes and hearts to the other, the stranger, the unlikely one. It is in doing this that we show our gratitude to God for the many blessings he has provided us.

Let that be a seed that grows within us in 2013 as we continue to live the Year of Faith.

I offer you my deepest prayers and blessings for a joyous Christmas season. Let us all accept the gift of hope that God gives us in the birth of his Son. May your family and friends enjoy good health and prosperity in the New Year. And may God bless you in your journey of faith.

La Navidad es un tiempo para abrir nuestras puertas

Por Obispo Gerald Barnes
Diócesis de San Bernardino

Uno de los mejores regalos que recibí de mis padres fue su ejemplo de hospitalidad y caridad con los necesitados. No era raro que mi papá trajera a casa a alguien del vecindario de Boyle Heights que necesitaba algo que comer o un lugar para descansar. Mi madre estaba siempre ahí para recibirlo con afecto. Al reflexionar durante este tiempo sobre la historia del nacimiento de nuestro Señor, se podría decir que mis padres tomaron muy en serio la lección de las Posadas. Ciertamente, siempre había posada en su mesón.

Muchos años después cuando mis padres fueron a San Antonio para mi ordenación al sacerdocio, se les devolvió de manera hermosa ese espíritu de hospitalidad. Era el tiempo de Navidad y se les recibió con tanto beneplácito a su llegada que recuerdo haber escuchado a mi madre decir que en verdad ahora ella estaba viviendo Las Posadas. Era la poesía de Dios.

Algunos de nosotros gozamos la bendición de tener un “mesón”--- los medios para dar algo a nuestro hermano o hermana en necesidad. Otros, como la Sagrada Familia, buscan posada desesperadamente --- un lugar para descansar y tomar alimento en una jornada difícil. En cualquiera de los casos, todos tenemos parte la historia de cómo Dios vino para estar entre nosotros. “Les ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Mesías, el Señor.” (Lucas 2:11)

Como diócesis celebramos la hospitalidad como uno de nuestros cuatro valores centrales. En este tiempo de dar y al continuar nuestra observancia del Año de la Fe, los invito a orar y a reflexionar sobre nuestro llamado a ser hospitalarios y a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, como lo mandó Jesús.
La Navidad es un tiempo en que mostramos hospitalidad al darnos regalos los unos a los otros y celebrar con familiares y amigos. Aunque han pasado ya 2012 años y ciertamente vivimos en un mundo diferente, el “Espíritu de Navidad” en nuestros días es una continuación de la esperanza y alegría que se sintió en el milagroso nacimiento de Jesús, la promesa de salvación de Dios manifestada en forma humana. La historia de Las Posadas, la cual mis padres vivieron con tanta fidelidad, es que Dios nos llama a abrir nuestros hogares y nuestros corazones al otro, al forastero, al extraño. Es al hacerlo que mostramos nuestro agradecimiento a Dios por las muchas bendiciones con que nos ha colmado.

Dejemos que eso sea una semilla que crezca en nosotros en el 2013 al continuar viviendo el Año de la Fe.

Les ofrezco mis más profundas oraciones y bendiciones deseando que tengan un tiempo de Navidad lleno de júbilo. Aceptemos todos, pues, el regalo de la esperanza que Dios nos da en el nacimiento de su Hijo. 
Que su familia y amigos gocen de buena salud y prosperidad en el Año Nuevo. Y que Dios les bendiga en su peregrinación de fe.

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