Tuesday, February 26, 2013

A moment of opportunity for immigration reform

By Auxiliary Bishop Rutilio del Riego
Diocese of San Bernardino

The new year has brought renewed hope for our immigrant brothers and sisters who have suffered under current federal laws in this area. Perhaps recognizing the signs of the most recent presidential election, policymakers in Washington D.C. have declared that comprehensive reform of the U.S. immigration system is a top priority in 2013 and they have, indeed, begun to lay out the principles of a proposed reform package. Whether or not this is politically motivated should not be our chief concern. This is a great moment of opportunity to address a problem that has divided families, nullified opportunities for youth and young adults, and deprived many of the dignity that God has given every human person. For decades, the Bishops of the United States have been a consistent voice for comprehensive immigration reform and now we look forward to joining in the dialogue with elected leaders and stakeholders.

As we have done in the past, it is important for the faithful of our diocese to let federal leaders know how important it is that they continue forward and pass comprehensive reform. Just because reform seems more politically palatable, it is no time to let up in our public advocacy. This process is sure to be contentious, as it has been in the past, so we must make our voices heard clearly. This is how we live our diocesan vision to impact society with the Gospel, so that people’s lives are filled with hope!

Several of the reform principles put forth by the bipartisan group of U.S. Senators and later supported by President Obama are also supported by the Church, including a path to citizenship for those in our country without documentation; protection and enhancement of a family-based immigration system; a program for low-skilled migrants to enter the country and work legally; border security that is safe and humane, and addressing the future flow of immigrants to the United States.

This does not include all of the reform principles outlined by the Bishops of the United States, and there may be elements of the federal reform package that the Church does not support. But let us not lose sight of the fact that the apparent consensus that the time has come for comprehensive reform is a significant progression and true blessing from God. 

Let us continue to be a voice of compassion and justice on behalf of the immigrant as we greet this moment of progress. And let us pray for the intercession of Our Lady of Guadalupe, patroness of the Americas and protector of the poor and the migrant, that the change we have sought will finally come to pass.

Un momento de oportunidad para una reforma a las leyes de inmigración

Por Obispo Auxiliar Rutilio del Riego
Diócesis de San Bernardino

El año nuevo ha traído una renovada esperanza para nuestros hermanos y hermanas inmigrantes que han sufrido bajo las leyes federales actuales en esta área. Reconociendo tal vez las señales de la más reciente elección presidencial, los legisladores en Washington, D.C., han declarado que una amplia reforma del sistema de inmigración en los Estados Unidos es una alta prioridad en 2013 y han, de hecho, comenzado a establecer los principios de un propuesto paquete de reforma. Si esto tiene o no una motivación política, eso no debe ser nuestra preocupación principal. Este es un gran momento de oportunidad para abordar un problema que ha dividido familias, ha anulado oportunidades para jóvenes y jóvenes adultos, y ha privado a muchos de la dignidad que Dios le ha dado a cada persona humana. Por décadas, los Obispos de los Estados Unidos han sido una voz consistente que aboga por una amplia reforma migratoria y esperamos ahora con anticipación integrarnos al diálogo con líderes electos y partes interesadas.

Como lo hemos hecho en el pasado, es importante que los fieles de nuestra diócesis hagan del conocimiento de los líderes federales la importancia de que ellos sigan adelante y aprueben una amplia reforma. Sólo porque la reforma parece ser políticamente más aceptable, este no es el momento para aflojar en nuestra abogacía pública. Este proceso de seguro será contencioso, como lo ha sido en el pasado, así que debemos hacer que nuestras voces se escuchen claramente. ¡Así es como vivimos nuestra visión diocesana de impactar positivamente a la sociedad con el Evangelio para que las vidas de las personas se llenen de esperanza!

La Iglesia apoya también varios de los principios de reforma que ha propuesto el grupo bipartidista de Senadores de los Estados Unidos y que apoyó posteriormente el Presidente Obama, incluyendo un camino a la ciudadanía para aquellos que están en nuestro país sin documentación; protección y mejora de un sistema de inmigración basado en la familia; un programa para que migrantes poco calificados ingresen al país y trabajen legalmente; seguridad en la frontera que sea segura y humana, y abordar el futuro flujo de inmigrantes a los Estados Unidos.

Esto no incluye todos los principios de reforma que han compendiado los Obispos de los Estados Unidos, y tal vez haya elementos del paquete federal de reforma que la Iglesia no apoya. Pero no perdamos perspectiva del hecho de que un aparente consenso de que ha llegado el momento para una amplia reforma es un progreso significativo y una verdadera bendición de Dios.

Continuemos siendo una voz de compasión y justicia en nombre de los inmigrantes al acoger nosotros este momento de progreso. Y roguemos por la intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de las Américas y protectora de los pobres y los migrantes, para que el cambio que hemos buscado sea finalmente una realidad.

Monday, February 11, 2013

Bishop Barnes on Pope Benedict XVI's resignation

By Bishop Gerald Barnes,
Diocese of San Bernardino

Brothers and Sisters in Christ,

Today we have received the surprising news that the Holy Father, Pope Benedict XVI will resign at the end of this month. While there is a natural anxiety in an unexpected transition of leadership of this magnitude, I am, first, filled with gratitude to God for Pope Benedict’s papacy and his stewardship of our Church over these past eight years as successor of St. Peter. He has guided us with great compassion and wisdom, his words and actions grounded always in the love of Christ for whom he is vicar. His writings called us back to essential values of the Catholic faith – love, hope and charity. At the same time, he was aware of the gaining influence of secularism in modern culture and he consistently encouraged us as Roman Catholics to stand firm in our faith and to proclaim it in the events of the day.

We are celebrating a Year of Faith that Pope Benedict declared, inviting us to reencounter the living Christ. He invites us to carry our spirit of renewal forward and share it with others in the years to come in support of the New Evangelization. His life as a priest, bishop and pope is the story of a faithful servant, offering himself always in sacrifice and love for the entire Body of Christ. Even his resignation should be viewed as a selfless act for the greater good of our Church.

In my occasion to meet with him, I found the Holy Father to be gracious and faith‐filled. I will always cherish that time. Likewise, I give thanks for Pope Benedict’s appointment of Bishop Rutilio del Riego as our Auxiliary Bishop in 2005, which has led to many blessings in the Diocese of San Bernardino.

As we look now to the future, I ask you to join me in prayer for the College of Cardinals as they began deliberations to select Pope Benedict’s successor. May God guide them in the approaching season of Lent as they seek a continuity of inspired leadership of our Mother Church.

Obispo Banes y la renuncia del Papa Benedicto XVI

Por Obispo Gerald Barnes,
Diócesis de San Bernardino

Hermanos y hermanas en Cristo:

Hoy hemos recibido la sorprendente noticia de que el Santo Padre, el Papa Benedicto XVI va a renunciar a finales de este mes. Mientras que existe una ansiedad natural en una transición inesperada de liderazgo de esta magnitud, yo soy, en primer lugar, lleno de gratitud a Dios por el papado del Papa Benedicto XVI y su administración de la Iglesia en estos últimos ocho años, como sucesor de San Pedro. Él nos ha guiado con gran compasión y sabiduría, sus palabras y acciones fundadas siempre en el amor de Cristo, del que es vicario. Sus escrituras nos llamaron de nuevo a los valores esenciales de la fe católica ‐ el amor, la esperanza y la caridad. Al mismo tiempo, era consciente de la influencia del secularismo en la cultura moderna y él siempre nos animaba como católicos romanos a permanecer firmes en nuestra fe y proclamarla en los eventos del día.

Estamos celebrando el Año de la fe que el Papa Benedicto XVI declaró, invitándonos a reencontrarnos con Cristo vivo. Él nos invita a llevar adelante nuestro espíritu de renovación y compartirlo con otros en los años que vienen como apoyo de la Nueva Evangelización. Su vida como sacerdote, obispo y Papa es la historia de un siervo fiel, ofreciéndose siempre en el sacrificio y el amor a todo el Cuerpo de Cristo. Incluso su renuncia debe ser vista como un acto desinteresado por el bien de nuestra Iglesia.
En la ocasión en que me reuní con él, me pareció que el Santo Padre era cortes y lleno de fe. Yo siempre apreciare ese momento. Asimismo, doy las gracias por nombramiento del Papa Benedicto XVI al Obispo Rutilio del Riego como nuestro obispo auxiliar en 2005, que ha conducido a muchas bendiciones en la Diócesis de San Bernardino.
Al mirar ahora hacia el futuro, les pido que me acompañen en oración por el Colegio de Cardenales, ya que comenzaron las deliberaciones para elegir el sucesor del Papa Benedicto XVI. Que Dios los guíe en la próxima temporada de Cuaresma mientras buscan una continuidad en el liderazgo inspirado de nuestra Madre Iglesia.

Monday, February 4, 2013

Bishop Barnes on tragic bus accident

By Bishop Gerald Barnes
Diocese of San Bernardino

Brothers and Sisters in Christ,

Please join me in prayer for all of those impacted by the tragic bus accident that occurred Sunday evening on Hwy. 38 near Yucaipa; may those who lost their lives rest eternally in the loving arms of God; may those injured receive God’s healing power in their recovery; and may the families of the departed and of the injured receive God’s strength in their hour of despair. I also give thanks and offer my continued prayer for the public safety and healthcare professionals who have responded to this terrible incident.